sábado, 30 de abril de 2011

Porque sabemos que no muerde tan duro...

–Tú me gustas, no no, tuuu, tu, tú me encantas! –Concéntrate, a ver, piensa en una mejor manera de comenzar este discurso…

Así conversaba Alberto con su reflejo frente al espejo.

–Contrólate, no puede ser que pierdas la calma de esta manera viejo, que pasa? No vas a un juicio donde te condenarán a muerte, sólo vas a decir la verdad, que tan difícil puede ser? Hasta ahora nos hemos dado cuenta que no muerde… o por lo menos no muerde duro, cierto? –pregunta que por un momento pensó que no tendría respuesta, pero para su sorpresa, el Alberto del reflejo dijo –ciertamente, no muerde duro, pero no es cualquier cosa lo que le vas a decir tampoco, senda perlita la que tienes entre manos, por eso es que no sabes cómo comenzar. Lo que tienes en mente es débil, lo sabes y para serte franco, ni a mí me convences, que a fin de cuentas soy tu mismo.

Luego de este dialogo, Alberto quedó petrificado unos 5 o 10 minutos, pues recibió una respuesta que jamás imaginó. Al recuperar la movilidad de sus extremidades, decidió salir corriendo lo más lejos que pudiera del baño.

Ya en el patio de su casa, prendió un cigarro, destapó una cerveza y se sentó en brocal que dividía la grama del camino que se dirigía hasta la mata de mango, a la que tan poco cariño le tenía. Luego del tercer cigarro en fila y la cuarta cerveza a punto de ser destapada, empezó a filosofar como todos los que beben suelen hacerlo. En este caso, era un debate entre el Alberto pragmático, el que no creía en nada fuera de lo normal, que se empeñaba en olvidar lo más pronto posible la conversación que acababa de tener el baño de su cuarto y el Alberto sentimental, teórico, que se permite creer más en cosas propias de la fantasía, el que sabía que lo acababa de pasar entre él y su reflejo, no era producto de su imaginación. Que realmente, su reflejo le había dado una respuesta que él tenía tantos días buscando.

–Esto no es lógico, debo estar loco, mucho tiempo encerrado y en silencio, me hace creer que el espejo me habla, tengo que salir más, pensar en otra cosa, pensar en otra persona.

–Sí, no sería mala idea que hicieras esas cosas, pero me parece mejor que asumas tu barranco, que entiendas que no es cosa de pensar en otra cosa o persona, lo mejor es que termines de hablar claro y decirle lo que sientes! Cuál es el miedo viejo? Ya el NO lo tienes, no puedes perder más porque, para empezar, realmente no tienes nada, solo suposiciones y con eso no se vive querido mí mismo, así que te agradecería que terminaras de soltar esta bomba, pues me llevas loco, es decir te estás volviendo loco porque no sabes a quién hacerte caso.

–Si bueno, lo que pasa es que no consigo las palabras, cada vez que pienso en que decirle, me bloqueo, siento que no tengo fuerzas para decir lo que quiero. Creo que no hablaré, pero si no hablo siento que muero, porque, aunque esto es un secreto a voces, es necesario que lo saque de mi pecho y que lo haga con toda la fuerza que cada palara vive dentro de mí y de hacerlo así hay tres opciones, la primera, que la espante y la pierda, la segunda, que por tanta fuerza, la tumbe, no le guste caer y se aleje y la tercera, que reciba todo con la misma fuerza con la sale de mí y eso nos acerque, pero qué hacer? Cómo saber qué es lo que es realmente correcto en este momento? Yo como que me dejo de pavadas y me acerco al espejo, a fin de cuentas, mi reflejo fue muy asertivo con todo lo que me dijo.

Pasó más de una hora, 12 cigarros y 5 cervezas más, para que Alberto llegase de nuevo a enfrentarse a su reflejo. Y algo como esto fue lo que sucedió…

–Dis… Disculpa, sigues ahí? Lamento haberme ido de una manera tan maleducada anteriormente (WTF?? Qué haces Alberto viejo? Estas ebrio, por eso intentas hablar con tu espejo…) pero creo que necesito de tu ayuda. Mientras salía espantado, me di cuenta que tenías razón con eso que me dijiste, pero me costaba aceptar que fueras TU quien lo haya dicho. Pero ya que estoy mas consciente de todo, creo que si no es mucho pedir, quisiera que me aconsejaras nuevamente. Podrías?

–Bueno pero para eso tienes que pararte frente al espejo, de otra forma, cómo pretendes que tu reflejo hable contigo? Deja el miedo para otros, que tú sabes que estos es muy cierto.

–Iré directo al grano, para no perder tiempo, ya sabes lo que me pasa, lo sabes muy bien porque a ti es a quién he obstinado con monólogos a toda hora. Así que lo que te pido es que me digas, qué hago? Pues muy bien sabes que aunque soy una persona de no callarme nunca, con ella me faltan las palabras, tengo TANTO que decir, sin realmente saber cómo decirlo.

–Bueno hermano, viniste al lugar indicado. Busca papel y lápiz que te dicto. Si, si, tranquilo, que te espero aquí mismo.

Pasó (o pasaron) cerca de 2 horas encerrado(s) en el baño. Gracias a Dios estaba sólo en la casa, porque si no tal vez su madre se hubiese preocupado un tanto por una posible indigestión.

El resultado de todo ese tiempo, de todo el humo y de medio block de notas arrugado en el piso del baño se parece un poco a lo que a continuación redacto

Mi queridísima Mariangela:

De sobra sé, que esto no debería hacerlo por escrito, que debería ser lo suficientemente valiente para decir todo lo que a continuación dejo plasmado en esta hoja de papel. Disculpa la caligrafía, nunca ha sido mi fuerte, la ortografía es otro cantar, pero no es de eso que pienso hablar. Son cosas de muchísimo más valor que las clases que día a día mi padre me ha dado.

Primero que nada espero que estés tan bien como yo siempre he querido que lo estés, te mereces lo mejor siempre, sin importar más nada sino tu bienestar. Dejando eso a un lado y sin más preámbulos, comienzo con el verdadero cometido de éstas líneas.

Me gustas y mucho, pero eso ya lo sabes. No te digo nada nuevo cierto? Hace mucho que lo sabes, ya te lo había dicho antes. Pero y si además de decirte que me gustas, te explico las razones por las que me gustas, te explico por qué decido escribirte esto? La cosa cambiaría no? Bueno, a por eso entonces.

Las razones por las cuales me gustas son las más sencillas de todas, eres bella, independiente, responsable, simpática, tu sonrisa deslumbra, tienes estilo, estas siempre pendiente de verte bien, eres tímida, seria y honesta. En esas 10 cualidades que mencioné anteriormente, puedo resumir mucho el por qué me gustas. Pero eso no se queda ahí. Mi vida ha sido un torbellino desde hace un tiempo para acá y tu llegada, tan imprevista como todo las cosas que valen la pena en la vida, supo ponerle un para’o a todo eso. Que soy exagerado? Que no, que digo la verdad! Y no es porque tu hayas hecho algo realmente, sino porque gracias a tu presencia, he sabido poner muchas cosas en su sitio. Es decir, tu llegada a mi vida fue lo que necesitaba para que la paz empezara a calarse en los lugares que antes no era bien recibida.

Por eso, debo darte gracias, pero no quiero hacerlo con palabras, sino con hechos, y para eso necesito que me des la oportunidad de estar ahí para hacerlo, pero ya habrá tiempo para eso. Por ahora sigo hablando de lo mío. Desde que estas por estos lares, muchas cosas han cambiado, he descubierto cosas en mí que no sabía que existían y que me luego de mucha práctica he sabido mejorarlas y que mientras tu sigas por aquí, las seguiré perfeccionando, porque es por ti que lo hago, por verte sonreír, que me desarma horriblemente.

No quiero extenderme, porque pretendo, luego que leas esto que es lo que realmente era lo más difícil de decir, verte y terminar de explicar muchas otras cosas que quiero que sepas.

Quiero cerrar esta misiva con 2 cosas. 1.- Que a pesar del poco tiempo que tenemos viéndonos, que nos hemos conocido y que llevamos juntos, me gustas mucho y no es una ilusión ni un capricho ni mucho menos, es algo cierto y que no pretendo dejar escapar. 2.- Que estas líneas no las escribo con ánimos de presionarte, pues tienes mucho que pensar y respeto eso, pero no quiero que olvides nada de lo que te he dicho en las muchas ocasiones que hemos hablado y que a manera de juego yo he soltado. Dicen que las cosas más serias se dicen en broma, así que eso, que todo ha parecido un chiste, pero de chiste nada, todo es serio, como me encantaría que fuese esto entre nosotros.

Me despido con estas líneas...

Tu eres magia y yo color

Te llevo entre ceja y ceja

Servido en una bandeja

Se me hace añico el valor

Pues decirlo ya es poco

Y demostrarlo quisiera

Dandote la vida entera

Disfrutarte como loco

A.O.