miércoles, 14 de octubre de 2009

Te vi

Es uno de ésos momento que no terminas de creerlo, sabes que está ocurriendo, que es real, pero no terminas de digerirlo. Una acción tan común como la que desarrollaba, terminó siendo un bombazo, una sorpresa, que como todas es inesperada, quisiera decir que grata, pero no me atrevo a tanto. Tampoco digo que fue desagradable, opto mejor por dejarlo en que fue sólo una sorpresa.

Lo cierto es que te vi, por fin puedo aseverar que eres real, que no fuiste sólo un producto de mi mente que en su momento se encargó llenar vacíos importantes de mi alma, que me brindó alegría cuando no tenía razones para sonreír. Al contrario, estabas ahí, tan cerca de mí pero al mismo tiempo tan lejos. Te vi y te reconocí al instante, mi corazón se aceleró de manera incontrolable, imposible, ridícula, las manos me temblaron más de lo que normalmente lo hacen por mi pulso tan particular, el aire se hizo espeso y costaba que entrara o saliera de mis pulmones, creía que ya nada de esto sucedería, pero que equivocado puede llegar a estar una persona con estas cosas. Curiosamente la música era cómplice en todo esto, Andrés Cepeda, grande en sus letras y su música, se encargaba de darle más dramatismo a la escena. Coincidencia o no, –al igual que ocurrió en otras oportunidades– comenzó a entonar una de sus baladas cuando todo esto sucedió, una de esas baladas que forman parte del soundtrack de este torbellino de emociones al que gustosamente le permití formar parte de mi vida y que luego me tocó enfrentar y que creía haber doblegado.

Más adelante, que bien pudiera decir de inmediato, traté de ratificar que eras tú, que no era una ilusión, que no era una creación de mi subconsciente, que no estaba imprimiendo tu cara en otra persona, como muchas veces Hollywood nos ha hecho creer posible. Debo reconocer que no me pusiste fácil dicha tarea, tal vez me reconociste y preferiste evitar un segundo cruce de miradas, porque si de algo me siento seguro es que por lo menos por una milésima de segundo nuestras miradas se cruzaron, lo que ayudó a que mis revoluciones subieran tan ridículamente rápido como ya te comente. La faena no fue fácil pero la logré, estuvimos de nuevo uno al lado del otro y ésta vez no tuve menor duda que eras tú. Eres tal cual te había imaginado, me encantaste. Fueron sólo segundos los que te pude ver, pero los disfruté –con un cierto sabor amargo debo admitir, pero aún así lo disfruté– porque recordé muchísimas cosas que sucedieron durante días y noches enteras: relatos, anécdotas, conversaciones de todo y de nada, preguntarnos hasta el más mínimo detalle de nuestra vida, incluso me atreví a hacer revelaciones difíciles pero que, armado de valor, te confié. ¿Qué impresionante todo lo que se puede recordar en tan sólo segundos no? Parece mentira que tantos recuerdos hayan cruzado mi mente, no niego que había confinado todo eso en una mazmorra oscura y olvidada de mi mente, pero hoy lograron escaparse, hoy fueron prófugos de mis leyes y llenaron mi memoria de una manera inexplicable, con mucha más fuerza y permanencia que veces anteriores, cuando eran cazados y condenados al olvido, donde creí pertenecían.

Te vi y cumpliste mis expectativas, no lo niego, eres bella, me sigues gustando tanto como la primera vez que te lo dije. Que tal vez no debería sentirme así por los diferentes sinsabores que me he llevado, pero al corazón nadie le dice que hacer. Seguramente otros cruces como los de hoy se presentarán mientras sigas aquí, tal vez sean más directos, tal vez no, sólo el tiempo lo dirá. No voy a perder el sueño recordando e imaginando lo que no fue, ya eso lo hice y lo único que me dejó fue días apagados, soñolientos y unas ojeras para las que no tenía explicación cuando los curiosos hacían de las suyas.

Tal vez nunca leas esto, realmente no espero que lo hagas, te has tomado la libertad de ignorarme por completo sin yo saber las razones por las cuales decidiste adoptar esa actitud. Aún así ,sigo esperando que cumplas tu promesa – ¿qué inocente sigo siendo no?– y me des luces en todo esto.

Si lo que digo es demasiado dulce o cursi para tu gusto, pues soy así, es un “defecto” del que me siento orgulloso.

viernes, 9 de octubre de 2009

Me siento un Padawan...

Para los amantes de Star Wars es un término conocido, no necesita mayor explicación, es obvio que saben su significado. Pero hay quienes nunca han visto las películas –por increible que parezca–, o no comparten ese gusto "por peleítas de espadas, por Dios que idiotez, que niñada...", sin darse cuenta que hay mucho más detrás de los lightsabers. Pero no es de gustos cinematográficos que he venido a hablar, eso fue una simple referencia.

Wikipedia define "Padawan" de la siguiente manera:

"El nivel de Padawan es el segundo y se adquiere cuando el futuro Jedi es escogido por un Caballero Jedi, quién será su maestro. Antes, el Padawan tiene que haber sido Iniciado Jedi.

Un Padawan es un aprendiz en entrenamiento práctico y suele viajar con su maestro resolviendo conflictos a lo largo de la Galaxia."

Hoy me siento un Padawan, un aprendiz, un guiado, pero no cual borrego, de eso ni cerca, ya por dejarme llevar he sufrido suficiente. Empiezo una nueva etapa de mi vida, "nunca es tarde para aprender" dicen, pues ya veo que no se equivocan, Este proceso no se detiene jamas y es más importante cuando eres tú quién pone los medios para aprender, porque la vida siempre buscará darte lecciones nuevas y te ayudará a que abosrbas todo, que lo absorbas como la tierra seca se bebe el agua que a veces regala la lluvia. Si no eres agradecido y dejas de tomar apuntes, será mas doloroso, porque igualmente se grabará la lección de por vida, lo digo con experiencia. He decidido hacer todo mas sencillo a quienes se preocupan por mi y sobretodo, de ahora en adelante me tomaré la molestia de meditar lo que voy a hacer, voy a pensar antes de actuar. Parece mentira lo sencillo que es todo cuando te das cuenta de lo que falla, mejor dicho, cuando te das cuenta en lo que fallas.

Podría comenzar a enumerar aquí las cosas en las que estoy consciente que he fallado, pero esto no es un confesionario ni mucho menos. Así que mejor sigo con las ideas, los pensamientos en voz alta fuerte y clara. No sirve de nada que pierda tiempo, papel y tinta con dicha lista; ya la conozco, mi eterna compañera, la conozco perfectamente, la recuerdo a diario, forma parte de mi pasado, mi presente y
–gracias a Dios en medio de todomi futuro.

Hay dos diferencias fundamentales con la saga de George Lucas. Una, no tengo un solo maestro, tengo muchísimos, con cualidades particulares y de cada uno tengo cosas diferentes que aprender evidentemente. Dos, yo no he sido escogido por ningún Caballero Jedi, he sido yo quién los ha escogido a ellos, porque soy yo quién se que lo que necesito –o eso creo saber– y por ende he sabido a quién escoger. Desde mis padres, maestros por excelencia, hasta personas que ni se imaginan que estoy atento a lo que hacen y dicen, para sacar provecho de ello. Solo dos saben que estoy aprendiendo de ellos y los dos saben el significado de Padawan.

Lo más difícil de empezar a estas alturas un entrenamiento práctico como éste el saber vaciarte, porque una cosa es la teoría que muchos decimos conocer –sin importar a que tema nos referimos– y otra abismalmente diferente es la práctica. "Vamos que no hay tanta diferencia, es aplicar lo que sabes y ya está" dices cuando prefieres evitar el vergonzoso proceso de reconocer tus limitaciones. Pero de más está decir que no se puede estar mas equivocado, la diferencia es notoria, parece tonto lo que digo, todo el mundo lo sabe, es lógico, si, pero hasta las cosas mas lógicas hay que recordarlas de vez en cuando.

Esta faena, como lo hacen los mataores que salen en hombros por la puerta grande con rabo y orejas, la llevo a cabo solo. Que tengo mucha gente al rededor, pero para caminar a mi lado, no para caminar por mi. A diferencia de un Padawan real, esos que andan con sus escazos trece años y su Squicciarini, mi viaje lo enfrento sin mis maestros, porque la situación lo exige, porque su estado civil se los impide, el trabajo no les permite la dedicación exclusiva, los miles de kilometros y la diferencia horaria no nos benefician y por muchas mas razones que realmente no vienen al caso.

Lo verdaderamente importante es que aquí estoy, vaciándome, dejando a un lado lo mucho o poco que sé, preparándome como debe hacerlo todo buen aprendiz para recibir toneladas de información y aprovecharla al máximo. Ya el tiempo de ensayo y error quedo junto con las chemises azules o beige. Ahora hay que apretar los dientes y chocar con todo. Las pruebas se presentarán mas temprano que tarde y debo estar listo para entonces.

En fin, que la fuerza me acompañe...

jueves, 8 de octubre de 2009

Palabras prestadas...

Desde hace un tiempo tenía ganas de escribir, pero no me terminaba de decidir, tal vez el miedo a no gustar, a hacerlo mal o aburrido me frenaban. Ayer me dijeron "eso es dandole papa" y heme aquí, haciendo el intento de plasmar en letras las millones de ideas que flotan en mi cabeza y que quiero expresar, pero todo en su momento, ya habrá tiempo suficiente para eso y espero que público suficiente también.

La primera entrada que hago no es mía, el título lo dice todo...

Hace ya un tiempo que leí esto y desde entonces lo recuerdo. La autora -muy querida y cercana por cierto- siempre me dice "buf! para qué lo quieres leer de nuevo? Eso fue en una etapa cursi de mi vida, que va que ya no es lo mío..." pero realmente no creo que tenga que ver con etapas o con si es lo suyo o no, es algo que todos en algún momento -lastimosamente- viviremos. Es algo de lo que no podemos escapar, tendríamos que tener una piedra por corazón para no vivir algo así, tarde o temprano chocaremos contra este iceberg, asi es la vida, imprevisible, llena de giros inesperados, pero que sin embargo, la línea de meta conocida por todos . "Así es el rock" me dijo alguien una vez para seguir dejándoles palabras que no son mías, pero que uso con mucha frecuencia y causan el efecto deseado, la gente entiende el mensaje y es lo importante. Además me hace recordar con cariño a quién una vez me las dijo y que se encargó de grabarlas en mi mente.

Basta de introducciones, disfruten el relato. Espero pronto imprimir palabras propias, llenas de mis ideas y anécdotas. Ya veremos si la vida -y el rock- lo permiten.


Te sigo queriendo


No puedo olvidarte. Aún no. A lo mejor alguna vez lo consiga. Pero todavía significas mucho para mí. Eres demasiado importante como para arrancarte de mi memoria y sepultarte en el olvido. Supongo que el problema es que te sigo queriendo...

Sí. Todavía me gustas, y mucho. Todavía te quiero por tus sonrisas, especialmente modeladas para mí. Todavía te quiero por tu forma de tomar mi mano, fugazmente, al pasar por mi lado, sin que nadie más se diera cuenta. Porque lo nuestro era nuestro y de nadie más. Todavía te quiero por esas miradas tuyas que me decían más que un secreto a voces. Todavía te quiero por cómo me abrazabas, como si se te fuera la vida en ello, porque tenías miedo de perderme…

Sí, te sigo queriendo. Porque en aquellas tardes que pasábamos juntos, sentados en el parque, sin hablar, sólo mirando al frente, las palabras habrían sobrado. Soñábamos juntos nuestro futuro. Con nuestros ojos construíamos el camino que nos llevaría al “y vivieron felices para siempre”. Nuestras manos entrelazadas eran más que un gesto de cariño. Significaban un nexo para una eternidad. Y no necesitábamos comunicación alguna; estar juntos era suficiente. Nuestra mutua presencia transmitía un amor, una armonía y una paz que las palabras no hubiesen sido capaces de plasmar…

Sí, aún te extraño, porque aún te quiero. Y ahora se acerca San Valentín y me encantaría darte un regalo, enviarte una carta… Algo que me permitiera decirte que mis sentimientos por ti no han muerto, que mi corazón todavía late y tú eres el motivo… Por lo menos una tarjeta… Pero en el Cielo no hay oficinas de Correos…