miércoles, 10 de noviembre de 2010

Proesor

Me cuesta un poco comenzar esta entrada. No sé si es que no encuentro palabras para expresar lo difícil que es aceptar tu ausencia en nuestras vidas o porque no quiero sonar indiferente frente al hecho que significa estar relativamente acostumbrado a la idea de no volverte a ver por ahí, con esa sonrisa tan tuya, ese buen humor envidiable, tus chistes, tu canto. En fin, se me hace difícil recordarte para dedicarte estas líneas. Es duro afrontar el gran vacío que ahora se apodera de nuestras vidas.

La ciudad añora tu presencia, tu calor humano, tu personalidad y tu carisma, nos ha tocado aprender a buscar parches para esos huecos, cosa que en realidad no ha sido nada fácil, hablo por mí en este caso, pero sé que muchos son los que comparten este sentimiento.

Puedo decir con orgullo que compartí muchos años de mi vida contigo; estuvieron cargados de alegrías y tristezas, risas y dificultades. Podíamos pasar meses sin hablar, sin saber que había pasado en la vida del otro y aun así, cuando nos reencontrábamos, el cariño con el que te expresabas hacia mí, me hacía sentir como que jamás habíamos perdido el contacto. Recuerdo con muchísimo cariño y nostalgia cómo me saludaste en cierta ocasión luego de haberte enterado que iba a ser padre. Sentí todo tu amor y apoyo en un momento tan rudo de mi vida, que jamás tendré palabras suficientes para expresar mi agradecimiento.

Desde ese momento siempre estuviste interesado en saber cómo iba todo, que tan difícil era toda este proceso de la paternidad, de cómo se portaba Estefanía. Me duele en el alma que no la hayas conocido, acepto que no avisarte el día del parto fue un fallo grave, pero tenía la cabeza en otra parte. Luego las condiciones no me ayudaron, tú muy bien sabías como era todo. Lo siento hermano, espero que desde el cielo la estés disfrutando y dándole tu bendición.

Me harán falta calificativos en cada oportunidad que se me presente para hablar de ti. Si bien es cierto que ya, luego de tres meses, las aguas están más calmadas y el ambiente es menos denso, no logro evitar el nudo en la garganta y las lágrimas en los ojos cuando tus recuerdos inundan mi mente. Fuiste, eres y serás una persona llena de amor y de sonrisas que iluminaron el mundo y, sin importar lo difícil que fuese la situación, estabas ahí para apoyar a quién pudiese necesitarte.

Hoy, día en el que hubieses cumplido 27 años, honro tu memoria con estas líneas, tal vez no las mejores que alguien podrá escribir sobre ti, pero cada palabra que aquí se plasma va cargada de un amor incomparable hacia un hermano que se fue, que nos dejó antes de lo que todos hubiésemos esperado, pero que ahora desde el cielo nos protege e intercede por nosotros. Porque sí, estoy segurísimo que estás allá arriba, con El Jefe, con tu eterna sonrisa cantando con y como los grandes.

Hasta siempre proesor, gracias por todo lo que nos diste. Te quiero y te extraño un mundo.

2 comentarios:

  1. No es la cantidad, sino la calidad hermano! Me encanta que hayas hecho este honor de Blog y ya usare este medio para lo mismo en vista que desde mis lejanias no tengo precisamente con quien aqui, o esa empatia neceario para estos casos donde estando lejos quedo aparte de lo que pocos meses atras era tambien mi realidad entre mi gente, mi grupo, mi vieja vida...

    Dios tenga en la gloria a nuestro gran hermano unico y especial "Machu Pichu" que la ultima vez que lo vi fue en mi apto contigo precisamente, gracias por eso!

    ResponderEliminar