domingo, 27 de noviembre de 2011

Humo ideal

Un tímido Willy Rodríguez era quién se encargaba de animar el ambiente. Mientras él, en su poltrona de cuero importada –cuidada tan bien como a cualquier ser viviente– daba la primera calada a su Montecristo Nº 1 y meneaba su vaso corto donde unos peces de hielo nadaban en una bebida espirituosa poco común. Era un ritual obligatorio entre sus actividades cotidianas, pues el trabajo y su necesidad de hacer lo que los colegios supieron alguna vez catalogar como actividades extracurriculares, no le quedaba mucho tiempo para hacer otra cosa que no sea sentarse a disfrutar lo que sus clientes le habían obsequiado cuando resolvió aquellos problemas que todos decían no tenían solución.

El humo se había adueñado de la sala. La música lentamente llenaba aquellos espacios en los que el resultado del Montecristo aún no había ocupado. Las ideas fluían con naturalidad en aquella sala oscura y confortable, fue diseñada con ese fin, para pensar, conseguir esa paz que la oficina no le concedía en ningún segundo de la jornada laboral. “Eso es lo que tienes por ser quien eres, nadie te obligó a escoger esa carrera y mucho menos a tener tanto éxito” era lo que todo el mundo le respondía cuando comentaba que necesitaba vacaciones. Así que por ahora se conforma con su poltrona para descargar todo lo que el día lanzó sobre sus hombros.

Mientras sus papilas gustativas jugaban con la mezcla de tabaco y licor que poseía a su paladar, su mente viajaba por miles de ideas que tenían como único propósito decidir que pasaría con su futuro inmediato. Se debatía entre tirar la toalla y partir a destinos exóticos, abrir un negocio y vivir de lo que éste produjese, o seguir haciendo lo que sabía hacer mejor que nadie, trabajar y ser exitoso. La dedicación exclusiva a su trabajo le había alejado de ciertos placeres mundanos que la juventud te provee, y es que aunque seguía siendo joven, el trabajo lo había absorbido de tal manera que la alopecia fue su única y fiel compañera durante años por esos caminos de la vida que son difíciles de andar, difíciles de caminar, como decía el único vallenato que sus oídos podían soportar, y todo gracias a que Vicentico lo versionó.

Pasaban los minutos, para no hablar de horas, y su Nº 1 se consumía lenta y exquisitamente entre sus labios. Cada calada era una idea diferente, un destino más exótico, un negocio más exitoso, una vida incomparable. Incluso llegó a imaginar –mientras hacía aros perfectamente circulares de humo– cómo sería su vejez una vez establecida su franquicia en gran parte de su país y en dos o tres países de Europa. No podía fallar, era una de esas ideas que a nadie se le había ocurrido y sería un éxito rotundo. También sabía que su oficina se vendría abajo en el momento que él hiciera pública la decisión de no seguir con ellos. Había aprendido a querer tanto su trabajo que esa sola idea de fracaso lo frenaba a materializar sus deseos de libertad.

“Ya lo tengo todo planeado” se dijo, “y me la llevo conmigo, no importa que digan sus padres, mi plan es perfecto y sin ella no sirve de nada”. Estaba enganchado y muy a gusto, no había nada ni nadie que lo hiciera salir de ese estado, había trabajado mucho para conquistarla como para planificar un futuro sin incluirla. Estaba decidido. Su vida iba tomando una nueva forma, con aroma de mujer, con curvas pronunciadas sin ser voluptuosamente peligrosas, se sentía cómodo con esta nueva forma de verlo todo, incluso le daba tiempo entre cada reunión para sonreír y saber que estaba en el camino correcto, que no se había equivocado en la decisión que había tomado, era hora de hacer caso a lo que nadie le recomendaba.

Y fue así como llegó la hora de decirle a su amada…

Emeterio. Emeterio, ¡despiértate! ¡Vas a llegar tarde a clases! No puede ser que vayas a comenzar la universidad y llegues tarde el primer día, no se puede ser tan irresponsable por Dios santo, es que no puedo entender qué necesidad tienes de acostarte un domingo tan tarde ¡y más si vas a comenzar clases! ¡Te dije que hoy te iba a levantar a esta hora! Y… ¿ni siquiera programaste el despertador que te regalé? Yo no te vuelvo a levantar quiero que sepas, tú no eres ningún muchachito, así que vamos…

Y por ahí se fue la madre de Emeterio mientras éste despotricaba entre bostezos.

El sabor del Montecristo se había incrustado en su mente, ahorraría para comprarse uno... a ver si por ahí todo empezaba a hacerse realidad.

lunes, 22 de agosto de 2011

JAGO FC

Mi identificación con el fútbol nacional aún no es tan arraigada realmente. Soy sincero, apoyo al Carabobo Futbol Club, me alegro si ganan, si pierden pues, mejor suerte para la próxima y aguante Carabobo.

Lo mío es el Futbol Español, así de simple, el Real Madrid para ser más preciso. El humor de mi fin de semana ha dependido en muchas ocasiones del resultado de un partido. He inventado excusas en mi trabajo para irme más temprano un miércoles de Champions sólo para poder ver un partido decisivo del club de mis amores, he fingido malestares para salir más tarde de mi casa y no llegar tarde a cualquier compromiso por “el pedazo de juego ese” sino que tenía una excusa real por la cual llegué tarde.

Puedo pasar literalmente horas hablando de fútbol y compartiendo opiniones diferentes acerca de jugadores o técnicos. He pasado por maleducado porque dejo a personas hablando solas simplemente porque me concentro en mi partido y trato de no ser interrumpido durante el transcurso de los noventa minutos del deporte más hermoso del mundo; hay sus excepciones claro está, soy feliz explicándole lo que sea durante el tiempo que sea a personas específicas de ser necesario, pero ya esos son casos puntuales que no vienen al caso.

Luego de varios días dándole vueltas al asunto, me atrevo a comparar mi vida, el resumen de mí día a día, con un equipo de futbol. Pudiéramos llamarlo Jesús Alberto Futbol Club, pero gusta más si lo llamamos JAGO FC. Termina siendo lo mismo, pero tiene más aceptación comercial y es más fácil de recordar por chicos y adultos.

El equipo está conformado por una plantilla joven, pero llena de experiencia. No tiene un presupuesto millonario como el Real Madrid o el Barcelona –o el recién millonario Málaga– pero tiene sus talentos que hacen el trabajo necesario. Viene subiendo, como el Real Betis, el Rayo Vallecano o el Granada, y por ende viene ilusionado, vienen con ganas de comerse a cualquiera que se les pare delante y decididos a triunfar.

El técnico también es joven, pero aun así busca realzar los valores de un club que va evolucionando tras cada entrenamiento. Busca hacer su trabajo de la mejor manera, como lo hacen la mayoría de los técnicos en sus clubes, siendo el mejor en esta gestión –por mucho que duela aceptarlo– Pep Guardiola.

En el tema de los aficionados; tiene a los suyos, que están siempre ahí, apoyando día y noche, tras los triunfos y sobretodo tras las derrotas, se hacen sentir y los jugadores lo agradecen cada vez que la oportunidad se presenta. Esta plantilla está dedicada a lo suyo, con grandes ambiciones, pero sabiendo que para ganar títulos tiene que trabajar todos los días con humildad y verdaderamente comprometidos para mejorar cada segundo un poco más.

No se rinde, pelea cada balón y corre los 90 minutos. Saben jugar al tiqui-taca, al contragolpe y no tienen problemas para salir jugando. Se complican un poco en el fondo de vez en cuando, porque no son perfectos obviamente, pero siempre llega alguno al rescate, nada que un pelotazo o “el pase largo efectivo” no pueda resolver.

El sentido de pertenencia de estos jugadores es más fuerte que el del Athletic Club de Bilbao, que han dejado muy claro que prefieren descender antes de tener a un extranjero (entiéndase como extranjero a cualquiera que no sea del país vasco) en su plantilla. Así de radicales son, pero vamos, que son Euskadi, es mejor que lo dejemos hasta ese punto. Lo cierto es que no hacen falta personas de afuera para que la plantilla funcione, “así nos va bien y así seguiremos”. A por ellos hoy y siempre.

No son los mejores con el tema del mercadeo, pues no saben venderse a ellos mismos. Dejan que sus acciones sobre el campo hablen por ellos. Si eso sirve y se venden las camisetas, pues ya está. Pero no buscan ser jamás el centro de atención.

Hay un punto en el que este club se asemeja sobremanera con el Real Madrid Club de Futbol (y con otros grandes clubes de Europa); tiene un título que se le resiste desde hace ya unos años. Una copa que no termina de conquistar.

Pasa una y otra temporada, y nada que logran conseguirlo. Cambian el sistema táctico, tanto dentro como fuera del engramado y aun así no logra dar con la fórmula que les permita alzar la tan codiciada copa. No pierden las esperanzas, pues saben que el título está ahí, al caer, lo sienten todos los jugadores y están convencidos que el trabajo que realizan los llevará eventualmente a que esto suceda.

PERO… siempre pasa que toca combatir contra la injusticia de referees localistas, de defensas que duramente entran con los tapones adelante y sin ánimos de buscar el balón, aquellos que en los balones aéreos, entran con los codos abiertos buscando más la nuca del oponente que el balón que disputan, y muchas otras cosas que nos describe Saavedra en su Poema al Futbol, pero la vida es así, si todo fuese sencillo, no sería vida.

Lo cierto es que comienza una nueva temporada, la 2011/2012 y JAGO FC se prepara para luchar con todo un año más para conseguir esta hermosa copa que tienen entre ceja y ceja, no caen en la obsesión, pues sería un error y perderían el norte de la lucha en la que se inmiscuyeron el día que decidieron que valía la pena luchar por ella. Hay quienes les recomiendan que tiren la toalla, pero si algo caracteriza a estas jóvenes promesas es que no se rinden ante nadie y continúan con su lucha día tras día.

Más temprano que tarde, el fútbol les devolverá una, de eso estamos seguros todos los hinchas.

sábado, 30 de abril de 2011

Porque sabemos que no muerde tan duro...

–Tú me gustas, no no, tuuu, tu, tú me encantas! –Concéntrate, a ver, piensa en una mejor manera de comenzar este discurso…

Así conversaba Alberto con su reflejo frente al espejo.

–Contrólate, no puede ser que pierdas la calma de esta manera viejo, que pasa? No vas a un juicio donde te condenarán a muerte, sólo vas a decir la verdad, que tan difícil puede ser? Hasta ahora nos hemos dado cuenta que no muerde… o por lo menos no muerde duro, cierto? –pregunta que por un momento pensó que no tendría respuesta, pero para su sorpresa, el Alberto del reflejo dijo –ciertamente, no muerde duro, pero no es cualquier cosa lo que le vas a decir tampoco, senda perlita la que tienes entre manos, por eso es que no sabes cómo comenzar. Lo que tienes en mente es débil, lo sabes y para serte franco, ni a mí me convences, que a fin de cuentas soy tu mismo.

Luego de este dialogo, Alberto quedó petrificado unos 5 o 10 minutos, pues recibió una respuesta que jamás imaginó. Al recuperar la movilidad de sus extremidades, decidió salir corriendo lo más lejos que pudiera del baño.

Ya en el patio de su casa, prendió un cigarro, destapó una cerveza y se sentó en brocal que dividía la grama del camino que se dirigía hasta la mata de mango, a la que tan poco cariño le tenía. Luego del tercer cigarro en fila y la cuarta cerveza a punto de ser destapada, empezó a filosofar como todos los que beben suelen hacerlo. En este caso, era un debate entre el Alberto pragmático, el que no creía en nada fuera de lo normal, que se empeñaba en olvidar lo más pronto posible la conversación que acababa de tener el baño de su cuarto y el Alberto sentimental, teórico, que se permite creer más en cosas propias de la fantasía, el que sabía que lo acababa de pasar entre él y su reflejo, no era producto de su imaginación. Que realmente, su reflejo le había dado una respuesta que él tenía tantos días buscando.

–Esto no es lógico, debo estar loco, mucho tiempo encerrado y en silencio, me hace creer que el espejo me habla, tengo que salir más, pensar en otra cosa, pensar en otra persona.

–Sí, no sería mala idea que hicieras esas cosas, pero me parece mejor que asumas tu barranco, que entiendas que no es cosa de pensar en otra cosa o persona, lo mejor es que termines de hablar claro y decirle lo que sientes! Cuál es el miedo viejo? Ya el NO lo tienes, no puedes perder más porque, para empezar, realmente no tienes nada, solo suposiciones y con eso no se vive querido mí mismo, así que te agradecería que terminaras de soltar esta bomba, pues me llevas loco, es decir te estás volviendo loco porque no sabes a quién hacerte caso.

–Si bueno, lo que pasa es que no consigo las palabras, cada vez que pienso en que decirle, me bloqueo, siento que no tengo fuerzas para decir lo que quiero. Creo que no hablaré, pero si no hablo siento que muero, porque, aunque esto es un secreto a voces, es necesario que lo saque de mi pecho y que lo haga con toda la fuerza que cada palara vive dentro de mí y de hacerlo así hay tres opciones, la primera, que la espante y la pierda, la segunda, que por tanta fuerza, la tumbe, no le guste caer y se aleje y la tercera, que reciba todo con la misma fuerza con la sale de mí y eso nos acerque, pero qué hacer? Cómo saber qué es lo que es realmente correcto en este momento? Yo como que me dejo de pavadas y me acerco al espejo, a fin de cuentas, mi reflejo fue muy asertivo con todo lo que me dijo.

Pasó más de una hora, 12 cigarros y 5 cervezas más, para que Alberto llegase de nuevo a enfrentarse a su reflejo. Y algo como esto fue lo que sucedió…

–Dis… Disculpa, sigues ahí? Lamento haberme ido de una manera tan maleducada anteriormente (WTF?? Qué haces Alberto viejo? Estas ebrio, por eso intentas hablar con tu espejo…) pero creo que necesito de tu ayuda. Mientras salía espantado, me di cuenta que tenías razón con eso que me dijiste, pero me costaba aceptar que fueras TU quien lo haya dicho. Pero ya que estoy mas consciente de todo, creo que si no es mucho pedir, quisiera que me aconsejaras nuevamente. Podrías?

–Bueno pero para eso tienes que pararte frente al espejo, de otra forma, cómo pretendes que tu reflejo hable contigo? Deja el miedo para otros, que tú sabes que estos es muy cierto.

–Iré directo al grano, para no perder tiempo, ya sabes lo que me pasa, lo sabes muy bien porque a ti es a quién he obstinado con monólogos a toda hora. Así que lo que te pido es que me digas, qué hago? Pues muy bien sabes que aunque soy una persona de no callarme nunca, con ella me faltan las palabras, tengo TANTO que decir, sin realmente saber cómo decirlo.

–Bueno hermano, viniste al lugar indicado. Busca papel y lápiz que te dicto. Si, si, tranquilo, que te espero aquí mismo.

Pasó (o pasaron) cerca de 2 horas encerrado(s) en el baño. Gracias a Dios estaba sólo en la casa, porque si no tal vez su madre se hubiese preocupado un tanto por una posible indigestión.

El resultado de todo ese tiempo, de todo el humo y de medio block de notas arrugado en el piso del baño se parece un poco a lo que a continuación redacto

Mi queridísima Mariangela:

De sobra sé, que esto no debería hacerlo por escrito, que debería ser lo suficientemente valiente para decir todo lo que a continuación dejo plasmado en esta hoja de papel. Disculpa la caligrafía, nunca ha sido mi fuerte, la ortografía es otro cantar, pero no es de eso que pienso hablar. Son cosas de muchísimo más valor que las clases que día a día mi padre me ha dado.

Primero que nada espero que estés tan bien como yo siempre he querido que lo estés, te mereces lo mejor siempre, sin importar más nada sino tu bienestar. Dejando eso a un lado y sin más preámbulos, comienzo con el verdadero cometido de éstas líneas.

Me gustas y mucho, pero eso ya lo sabes. No te digo nada nuevo cierto? Hace mucho que lo sabes, ya te lo había dicho antes. Pero y si además de decirte que me gustas, te explico las razones por las que me gustas, te explico por qué decido escribirte esto? La cosa cambiaría no? Bueno, a por eso entonces.

Las razones por las cuales me gustas son las más sencillas de todas, eres bella, independiente, responsable, simpática, tu sonrisa deslumbra, tienes estilo, estas siempre pendiente de verte bien, eres tímida, seria y honesta. En esas 10 cualidades que mencioné anteriormente, puedo resumir mucho el por qué me gustas. Pero eso no se queda ahí. Mi vida ha sido un torbellino desde hace un tiempo para acá y tu llegada, tan imprevista como todo las cosas que valen la pena en la vida, supo ponerle un para’o a todo eso. Que soy exagerado? Que no, que digo la verdad! Y no es porque tu hayas hecho algo realmente, sino porque gracias a tu presencia, he sabido poner muchas cosas en su sitio. Es decir, tu llegada a mi vida fue lo que necesitaba para que la paz empezara a calarse en los lugares que antes no era bien recibida.

Por eso, debo darte gracias, pero no quiero hacerlo con palabras, sino con hechos, y para eso necesito que me des la oportunidad de estar ahí para hacerlo, pero ya habrá tiempo para eso. Por ahora sigo hablando de lo mío. Desde que estas por estos lares, muchas cosas han cambiado, he descubierto cosas en mí que no sabía que existían y que me luego de mucha práctica he sabido mejorarlas y que mientras tu sigas por aquí, las seguiré perfeccionando, porque es por ti que lo hago, por verte sonreír, que me desarma horriblemente.

No quiero extenderme, porque pretendo, luego que leas esto que es lo que realmente era lo más difícil de decir, verte y terminar de explicar muchas otras cosas que quiero que sepas.

Quiero cerrar esta misiva con 2 cosas. 1.- Que a pesar del poco tiempo que tenemos viéndonos, que nos hemos conocido y que llevamos juntos, me gustas mucho y no es una ilusión ni un capricho ni mucho menos, es algo cierto y que no pretendo dejar escapar. 2.- Que estas líneas no las escribo con ánimos de presionarte, pues tienes mucho que pensar y respeto eso, pero no quiero que olvides nada de lo que te he dicho en las muchas ocasiones que hemos hablado y que a manera de juego yo he soltado. Dicen que las cosas más serias se dicen en broma, así que eso, que todo ha parecido un chiste, pero de chiste nada, todo es serio, como me encantaría que fuese esto entre nosotros.

Me despido con estas líneas...

Tu eres magia y yo color

Te llevo entre ceja y ceja

Servido en una bandeja

Se me hace añico el valor

Pues decirlo ya es poco

Y demostrarlo quisiera

Dandote la vida entera

Disfrutarte como loco

A.O.

jueves, 27 de enero de 2011

Pasión Pura



Llegaste a este mundo hace 25 años. Se dice rápido, pero sabemos que ha llovido desde entonces. No te digo vieja con esto, que va, pues estás apenas comenzando tu paso por este mundo. A mi vida, llegaste hace unos doce años, cuando junto a mi madre, vendía los uniformes de tu colegio en mi casa. No nos hicimos los mejores amigos desde entonces, mucho era si intercambiábamos más de 15 palabras que no hicieran referencia a si tenía camisas de tu talla o el mono para educación física.

Lo cierto es que la vida se encargó de mantenernos cerca, sin embargo no éramos los mejores amigos del mundo. Pero estábamos ahí, por una cosa o por otra, siempre nos conseguíamos y el cariño siempre fue el mismo. Luego, la vida se encargó –de la peor manera– de reunirnos de nuevo. No hay nada que agradezca más de ese momento tan oscuro que forma parte ahora de nuestras vidas, que el haber podido sacar algo positivo, el volver a estar en contacto con alguien tan especial como tú, Ovelio estaba muy claro cada vez que decía lo gran mujer que eres.

Tengo tantas ideas y cosas que decir que realmente no sé por dónde empezar. Así que lo haré de una manera que me permita describir todo lo que pienso de ti en unas cuantas líneas. Lo haré partiendo de una sola palabra, la que más te identifica: Pasión.

Según la Real Academia Española, la definición de pasión –a la que este caso me apegaré– es la siguiente:

Inclinación o preferencia muy vivas de alguien a otra persona. // Apetito o afición vehemente a algo.”

Tú, eres pasión pura. Desde hace seis meses que puedo decir que somos amigos constantes, que estamos pendientes de nuestras vidas y la verdad, es que no sé como fui capaz de no mantener contacto contigo desde el día que te conocí, eres una persona que vive con plenitud, que quiere a todo el mundo de una manera especial y que no esperas mucho a cambio. En poco tiempo me pude dar cuenta de lo que me estaba perdiendo, de lo especial que eres y de lo que vales. Esta pasión que describe la primera parte de la definición es la que te hace tan especial, tan querida por todos los que te conocemos y disfrutamos de tu compañía en cualquier momento. La segunda parte del concepto la hemos disfrutado todos los que te hemos visto bailar. Llevas el flamenco en las venas, demuestras esa pasión que te define en cada tablao o en cada rincón en el que te toque demostrar lo excelente bailaora que eres.

No pretendo hacer de esta entrada un pedestal para ti, pero lo cierto es que sólo tengo elogios para una persona tan especial como tú. Feliz Cumpleaños mi Mafe, que la vida te llene de alegrías en todos los años que han de venir y que jamás pierdas esa luz con la que brillas. Te quiero muchísimo.