Mi identificación con el fútbol nacional aún no es tan arraigada realmente. Soy sincero, apoyo al Carabobo Futbol Club, me alegro si ganan, si pierden pues, mejor suerte para la próxima y aguante Carabobo.
Lo mío es el Futbol Español, así de simple, el Real Madrid para ser más preciso. El humor de mi fin de semana ha dependido en muchas ocasiones del resultado de un partido. He inventado excusas en mi trabajo para irme más temprano un miércoles de Champions sólo para poder ver un partido decisivo del club de mis amores, he fingido malestares para salir más tarde de mi casa y no llegar tarde a cualquier compromiso por “el pedazo de juego ese” sino que tenía una excusa real por la cual llegué tarde.
Puedo pasar literalmente horas hablando de fútbol y compartiendo opiniones diferentes acerca de jugadores o técnicos. He pasado por maleducado porque dejo a personas hablando solas simplemente porque me concentro en mi partido y trato de no ser interrumpido durante el transcurso de los noventa minutos del deporte más hermoso del mundo; hay sus excepciones claro está, soy feliz explicándole lo que sea durante el tiempo que sea a personas específicas de ser necesario, pero ya esos son casos puntuales que no vienen al caso.
Luego de varios días dándole vueltas al asunto, me atrevo a comparar mi vida, el resumen de mí día a día, con un equipo de futbol. Pudiéramos llamarlo Jesús Alberto Futbol Club, pero gusta más si lo llamamos JAGO FC. Termina siendo lo mismo, pero tiene más aceptación comercial y es más fácil de recordar por chicos y adultos.
El equipo está conformado por una plantilla joven, pero llena de experiencia. No tiene un presupuesto millonario como el Real Madrid o el Barcelona –o el recién millonario Málaga– pero tiene sus talentos que hacen el trabajo necesario. Viene subiendo, como el Real Betis, el Rayo Vallecano o el Granada, y por ende viene ilusionado, vienen con ganas de comerse a cualquiera que se les pare delante y decididos a triunfar.
El técnico también es joven, pero aun así busca realzar los valores de un club que va evolucionando tras cada entrenamiento. Busca hacer su trabajo de la mejor manera, como lo hacen la mayoría de los técnicos en sus clubes, siendo el mejor en esta gestión –por mucho que duela aceptarlo– Pep Guardiola.
En el tema de los aficionados; tiene a los suyos, que están siempre ahí, apoyando día y noche, tras los triunfos y sobretodo tras las derrotas, se hacen sentir y los jugadores lo agradecen cada vez que la oportunidad se presenta. Esta plantilla está dedicada a lo suyo, con grandes ambiciones, pero sabiendo que para ganar títulos tiene que trabajar todos los días con humildad y verdaderamente comprometidos para mejorar cada segundo un poco más.
No se rinde, pelea cada balón y corre los 90 minutos. Saben jugar al tiqui-taca, al contragolpe y no tienen problemas para salir jugando. Se complican un poco en el fondo de vez en cuando, porque no son perfectos obviamente, pero siempre llega alguno al rescate, nada que un pelotazo o “el pase largo efectivo” no pueda resolver.
El sentido de pertenencia de estos jugadores es más fuerte que el del Athletic Club de Bilbao, que han dejado muy claro que prefieren descender antes de tener a un extranjero (entiéndase como extranjero a cualquiera que no sea del país vasco) en su plantilla. Así de radicales son, pero vamos, que son Euskadi, es mejor que lo dejemos hasta ese punto. Lo cierto es que no hacen falta personas de afuera para que la plantilla funcione, “así nos va bien y así seguiremos”. A por ellos hoy y siempre.
No son los mejores con el tema del mercadeo, pues no saben venderse a ellos mismos. Dejan que sus acciones sobre el campo hablen por ellos. Si eso sirve y se venden las camisetas, pues ya está. Pero no buscan ser jamás el centro de atención.
Hay un punto en el que este club se asemeja sobremanera con el Real Madrid Club de Futbol (y con otros grandes clubes de Europa); tiene un título que se le resiste desde hace ya unos años. Una copa que no termina de conquistar.
Pasa una y otra temporada, y nada que logran conseguirlo. Cambian el sistema táctico, tanto dentro como fuera del engramado y aun así no logra dar con la fórmula que les permita alzar la tan codiciada copa. No pierden las esperanzas, pues saben que el título está ahí, al caer, lo sienten todos los jugadores y están convencidos que el trabajo que realizan los llevará eventualmente a que esto suceda.
PERO… siempre pasa que toca combatir contra la injusticia de referees localistas, de defensas que duramente entran con los tapones adelante y sin ánimos de buscar el balón, aquellos que en los balones aéreos, entran con los codos abiertos buscando más la nuca del oponente que el balón que disputan, y muchas otras cosas que nos describe Saavedra en su Poema al Futbol, pero la vida es así, si todo fuese sencillo, no sería vida.
Lo cierto es que comienza una nueva temporada, la 2011/2012 y JAGO FC se prepara para luchar con todo un año más para conseguir esta hermosa copa que tienen entre ceja y ceja, no caen en la obsesión, pues sería un error y perderían el norte de la lucha en la que se inmiscuyeron el día que decidieron que valía la pena luchar por ella. Hay quienes les recomiendan que tiren la toalla, pero si algo caracteriza a estas jóvenes promesas es que no se rinden ante nadie y continúan con su lucha día tras día.
Más temprano que tarde, el fútbol les devolverá una, de eso estamos seguros todos los hinchas.

BROOOO!!!!! que buena analogía, simplemente fútbol, simplemente... me encantó! Que grande eres abuela! Recuerda nunca complicarte en el fondo, y si llegaras a complicarte... pelotazo y salimos! Un gran abrazo papá!
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